Por Roberto Rendón Vásquez
En el “marco” de la guerra entre Rusia y Ucrania, el 01/08/2025 “respondiendo” al expresidente de la Federación de Rusia, el actual Presidente de EE.UU. anunció despliegue de dos submarinos nucleares. A ello del Kremlin le respondieron al Presidente Donald Trump que “en una guerra nuclear no hay vencedores”. La confrontación entre la Federación de Rusia y EE.UU. viene desde antes de la Segunda Guerra Mundial, aunque ambas potencias lucharon contra la Alemania de Hitler. Sus contradicciones ya fueron más evidentes durante la Guerra Fría en que Norte América y sus aliados europeos trataron de aislar del mundo a la URSS – ahora la Federación de Rusia –. Estados Unidos, como los miembros de la OTAN y la Unión Europea, jamás han ocultado estar contra Rusia y por ello lograron que países de la entonces Europa del Este se alejaran de Rusia y que integren tanto la OTAN como la UE. En tal situación Ucrania era un punto importante y crucial para “encerrar” totalmente a Rusia. Cuando en Ucrania comenzó a gobernar Zelenski acciono para ser parte tanto de la OTAN como de la UE, situación que era de alto riesgo para la seguridad de la Federación rusa. Ante las acciones del gobernante ucraniano Zelenski, el 24/02/2022 Rusia inicio la guerra a Ucrania. El Presidente Zelenski inmediatamente fue respaldado económica y militarmente por Estados Unidos y los países que conforman la OTAN y la UE. Esta contienda bélica es virtualmente de los países que conforman la OTAN y la UE contra la Federación de Rusia.
Como en esa contienda Ucrania esta “perdida” es que los países opositores a Rusia, entre ellos EE.UU., el Presidente Donald Trump, para “proteger” a Ucrania, ha considerado que se debe “terminar” la guerra y ha dado “plazo” a Rusia y desplegado submarinos cargados con armamento nuclear. Obviamente pretenden imponerle “sanciones”. Una de ellas es intimidarla con un “ataque” nuclear”.
Si Estados Unidos y sus aliados de la OTAN y la UE iniciaran un ataque nuclear, la Federación de Rusia responderá de inmediato también nuclearmente. EE.UU. y sus aliados pretenden destruir nuclearmente ciudades importantes como Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk, Ekaterimburgo, Nizhny Novgorod, Kazán y Rusia responderá también nuclearmente disparando a Washington, Nueva York, California, Miami, Filadelfia; también a los de la OTAN: Gran Bretaña, Francia, Alemania, etc. Sería una guerra de exterminio humano.
Una guerra nuclear – exponen los expertos –“genera un fuerte impacto en el medio ambiente provocando la perturbación climática con consecuencias devastadoras ambientales que podrían producir una extinción masiva del ser humano en el planeta. Provocaría la contaminación radiactiva con consecuencias climáticas de efectos globales, pero no de aniquilación completa” (SIC)
Una guerra nuclear masiva significa literalmente el fin de la civilización, posiblemente gran parte de los seres vivos del planeta hasta la extinción de la humanidad.
Actualmente los países que poseen armas nucleares son Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Rusia y Estados Unidos tienen la mayor parte del arsenal nuclear mundial, representando más del 85% del total. Otros países (Francia y Gran Bretaña) no cesan de invertir para modernizar y ampliar su arsenal nuclear e invierten significativas cantidades de dinero. Todos están preparados para una confrontación nuclear no obstante a que sus gobernantes y sus respectivos pueblos saben que si se produce un mutuo bombardeo nuclear ni sus poblaciones seguirán con vida y se destruirá todo lo hecho y edificado en miles de años de sus civilizaciones.
Con relación a los países der América Latina, felizmente se suscribió el Tratado de Tlatelolco (México) en febrero de 1967 que entró en vigor en 1969 y que se pactó para los países que lo suscribieron la prohibición, desarrollo, adquisición, ensayo y emplazamiento de armas nucleares. ¡Pero, hay que decirlo! El que los latinoamericanos no debamos obtener ni utilizar ese armamento, no significa que las consecuencias de los mutuos bombardeaos nucleares que efectúen países confrontados, no lleguen a nuestros países. Los científicos han expresado que todo el mundo sufrirá las consecuencias de un bombardeo nuclear, aunque las bombas se hayan lanzado lejos de nuestros lugares nacionales. Por ende, los latinoamericanos también sufriremos las consecuencias.
Necesario que todos los pueblos del mundo impongan a sus gobernantes que no generen confrontaciones de ninguna clase para “apoderarse” del mundo.