Por Roberto Rendón Vásquez.
En la vida humana no siempre se tiene éxito, alegría y satisfacción. Hay momentos y tiempos que son adversos y dolorosos por algún suceso que nos causa adversidad, desventura, sufrimiento o daño porque ha sobrevenido una calamidad, desastre y hasta miseria. Las desgracias pueden ocasionarlas fenómenos naturales como sismos, inundaciones (huaycos), incendios, etc., pero también por actos consientes o inconscientes que realizan las personas, sea que actúen individualmente o en grupos organizados. Y, ante una desgracia, no obstante, la pena, dolor o daño que nos cause reaccionamos para superar los desastres, azotes o plagas. La vida individual y/o, colectiva debe afrontar las desgracias por graves que sean. ¡Es la vida de hombre!
En nuestro país hemos sufrido desastres ocasionados por fenómenos naturales (terremotos, fenómenos de la niña y el niño, heladas, huaycos, etc.) y acciones humanas efectuadas por individuos u organizaciones en diferentes modos o acciones. ¡Son inocultables!
Empecemos por la corrupción de personas naturales o jurídicas de la actividad privada o pública. Han violado principios éticos y morales y normas legales para “enriquecerse” al extremo que en lo que va del presente siglo (XXI) virtualmente todos los Presidentes están procesados penalmente y algunos ya están cumpliendo condenas; igual es en ministros, funcionarios y aun en personal administrativo de los tres Poderes del Estado.
Nos afecta peligrosamente la delincuencia que individual u organizados en bandas cotidianamente asaltan, extorsionan, raptan, asesinan, trafican con drogas y personas, hurtan, roban, estafan, etc. a hombres, mujeres, niños y ancianos en vías públicas, vehículos, establecimientos comerciales, laborales y estudiantiles hasta en viviendas. Los delincuentes detenidos por la comisión de delitos son puestos por la Policía Nacional a disposición de fiscales para que formalicen la denuncia ante el Juez penal y los procese en acciones judiciales penales. Es deplorable que magistrados del Ministerio Público o del Poder Judicial, no procesan a los delincuentes dentro de los plazos fijados en el Código y normas procesales pernales. Agrede la moral ciudadana que los delincuentes detenidos o sentenciados en las cárceles son mantenidos gratuitamente sin que haya una norma legal que durante su prisión los obligue a que trabajen para que sufragar su existencia. En todas las cárceles debe haber talleres para producir mercaderías.
Afecta que los actuales hospitales y centros de salud, incluyendo los de la Seguridad Social, estén saturados de pacientes y que el Estado no los satisfaga presupuestalmente para que atiendan eficientemente a los enfermos y que haya profesionales de la salud experimentados; hasta se carece de medios económicos para actualizar sus equipos médicos y que se les abastezca de suficiente cantidad de medicinas para los pacientes; Preocupa que no se edifiquen nuevos hospitales y centros médicos con personal médico, paramédicos y administrativo suficiente.
En muchos lugares, sobre todo en provincias los centros educativos de primaria y secundaria adolecen de mantenimiento adecuado de sus locales y muchos están semi destruidos, lo que afecta la enseñanza a los alumnos.
En fin, hay muchos otros hechos que causan preocupación y angustia a nuestra población, como el virtual peligro del tránsito vehicular urbano e interprovincial, También la dilación en los procesos investigatorios en el Ministerio Público y en los procesos judiciales, en los que, pese a que se prestan servicios profesionales, una acción judicial la demoran años y más años. La falta de más inversiones de capitales nacionales y extranjeros para explotar mayormente nuestras riquezas naturales y para que constituyan centros de producción de mercaderías con lo que se combatiría eficientemente la informalidad laboral y el crecimiento de la pobreza extrema. Igualmente, asombra la informalidad política que desorienta a los ciudadanos lo que es aprovechada por aventureros políticos con ansias de postular al Congreso, gobernaciones o municipalidades y que producen desorientación en los electores (Para las próximas elecciones habrá miles de candidatos).
No obstante, el virtual daño que tales hechos causan desventura, sufrimiento o daño al integro de la población, no muere la esperanza de todos, ni debemos dejar que desaparezca en nuestras vidas la esperanza de cambiar todo positivamente y que todos tengamos una vida sin dolor, pena o preocupación. La esperanza es la sensación que sentimos con el ánimo que todo lo negativo sea superado para lograr alcanzar metas y objetivos positivos para que vivamos con empleo estable y que los gobernantes electos, funcionarios públicos, todos sin excepción, trabajen honestamente para extinguir los problemas que afectan a la población y al país. ¡Hagamos que la esperanza no muera en nuestras vidas!
¿Será posible derrotar la miseria y los problemas nacionales?