Punto de Encuentro

Superar el desorden del transporte de pasajeros

Por Roberto Rendón Vásquez

En Lima, cada día cientos de miles de pasajeros tienen necesidad de transportarse para ir y/o volver de sus centros de trabajo, de los centros educativos, servicios públicos (de salud, administración de justicia, etc.), para compras cotidianas; y para hacerlo utilizan los vehículos destinados al transporte de pasajeros.

Para el servicio de transporte de pasajeros urbano y/o interurbano que mayoritariamente está organizado en empresas que cubren líneas de un lugar a otro en la Provincia de Lima y el Callao. Cada una tiene un recorrido establecido desde un lugar de partida al de llegada y recorren varios distritos; tienen horarios para cada unidad. Hay “señalados” paraderos para la subida y/o bajada de pasajeros. Cada unidad (ómnibus) está a cargo del chofer, unos que al mismo tiempo que conducen el vehículo cobra los pasajes; hay algunos que tienen cobrador. Es necesario señalar que no todos los vehículos corresponden a empresas, pues hay otros que son propiedad de una persona que aprovecha la existencia de “líneas” para transportar pasajeros (se les suelen denominar “piratas”).

Cada pasajero abona el valor del pasaje en dinero efectivo cuando sube al ómnibus y el valor es teniendo en cuenta la distancia entre el lugar en que sube al que desea llegar. Los valores están señalados en tarifas. Es importante señalarlo: en los transportes del Metropolitano, las Líneas del Metro de Lima (ferrocarril), Líneas azules, el usuario tiene que utilizar tarjetas previamente compradas para varios viajes y que se “marcan” cuando se sube al vehículo en aparatos instalados cerca de la puerta del ómnibus, lo que evita que el chofer  por cobrar – pueda descuidarse del manejo.  

La Ley N° 30900 (27/12/2018) constituye la Autoridad de Transporte Urbano de Lima (ATU), reglamentada por el D.S.N° 005-2019-MTC (07/03/2019), como el organismo técnico especializado del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, cuya función es organizar, implementar y gestionar el Sistema Integrado de Transporte de Lima y Callao.

No obstante, la existencia de la ATU sin embargo se carece de un idóneo transporte de pasajeros. Es un desorden absoluto. En la mayoría de los casos, “las líneas” de “transporte” no siguen rutas racionales. Salvo en el centro, no tienen paraderos fijos y obligatorios; los conductores de ómnibus y “combis” paran donde quieran (o ven una persona); en las esquinas anteriores a los semáforos pese a que está en verde se detienen para gritando llamar pasajeros, ocasionando el embotellamiento del tránsito. Hay “paraderos” que son para varias “líneas” lo genera el desorden y entorpece el transito.

Hacen “carreras” entre ellos por “más pasajeros” o caminan lentamente sin considerar los reclamos de pasajeros, obstruyen el normal tránsito en calles. Los choferes en su ruta van “entreteniéndose” en sus celulares. Conmueve a los pasajeros que “choferes” y/o “cobradores” no respetan las tarifas anunciadas o estas son excesivas para los recorridos que señalan. Es ilegal que “cobradores” entregan boletos con precio diferente al que cobran al pasajero y muchas veces ni siquiera entregan boleto. Ante esos abusos los choferes impiden que el pasajero llame a la policía porque donde hay uno de servicio, pasan incrementando la velocidad. El trato de los choferes y cobradores es totalmente irrespetuoso para el pasajero aun con niños y ancianos.

Ello evidencia que por muchos años no se ha establecido una adecuada planificación para el transporte urbano e interurbano de pasajeros y no se ha tenido el valor de imponer normas legales específicas para ese servicio público. Los propietarios de medios de transporte pretenden imponerse al ordenamiento de ese servicio público.

Los corredores azul o morado, el tren eléctrico o el Metropolitano superan esa anárquica situación en el transporte de pasajeros. Las rutas son conocidas, racionales y virtualmente rápidas, hay paraderos preestablecidos, el monto de los pasajes es racional y se utiliza tarjetas que sirven para varios viajes y se paga en lugares públicos. En muchas ciudades del mundo el usuario tiene que usar tarjetas recargables que paga en casetas el valor de varios los pasajes viajes y solamente la “marca” en equipos especiales al subir al ómnibus por el servicio sin necesidad de cobradores.

¿Es posible ordenar el servicio local de pasajeros? ¡sí! Entonces las autoridades competentes deben hacerlo. Hay necesidad de educar periódicamente a los propietarios, choferes, conductores y pasajeros. Todos deben respetar las normas establecidas para ese servicio público citadino

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