A través de la historia, personajillos y bandidos literarios sin jerarquía ni instrucción, han expoliado groseramente con premeditado sigilo, cientos de citas, párrafos y textos, los cuales, superpuestos con descaro inusual y usufructuando un pensamiento textual ajeno, logrando ahorrar sudor y gimnasia cerebral, consolidando un vulgar desfalco y saqueo al hurtar fragmentos inspiracionales del prójimo, para un protervo fin.
Estos embaucadores, se apropian lesivamente de un conocimiento que la divinidad jamás les regaló, y que, al robar intelectualidad ajena volcándola en tratados espurios, logran prohibitivamente un grado académico, que les ha sido categóricamente adversarial.
Las canallescas justificaciones y pretextos de éstos pillos del copy-paste respecto al secuestro teórico de una obra, consolidando la rapiña bajo el disfraz de “tesis”, son múltiples y sólo provocan indignación ante la escasa moral y la apropiación ilícita inconfesable.
“No es plagio, es copia”, “aporte de originalidad” son patrañas, que desnudan la nulidad intelectual de una obra carente de singularidad. Pero además revelan, los pobrísimos recursos retóricos de sus defensores, una gravosa deshonestidad y una incapacidad suprema de no poder inspirar, siquiera, un bendito texto original. Es decir, holgazanes del pensamiento.
Elaborar un documento con citas foráneas, sin originalidad, ni verso, ni esfuerzo, ni arte, ni talento, ni destreza, ni ingenio; usurpado y entrelazado con babas para que parezca erudición, sin hilvanar argumentos sólidos e inéditos es indiscutiblemente, basura.
Dulcificar el delito de la copia barata, descafeinar el fraude, maquillar el timo y avalar a un supremo ignorante bajo el ropaje pedagógico, es totalmente inmoral y estimula el dolo académico.
Por ello, esa cueva de piratería llamada UCV, ese adefesio de universidad, enemiga mortal de la educación peruana, debe ser pulverizada de oficio por el Ministerio Público y la SUNEDU y ser depositada con su dueño, en el muladar de la historia.