El gobierno se juega su última carta con la designación de Pedro Cateriano Bellido como jefe de la Presidencia de Ministros (PCM). Algunos dicen que se trataría de una jugada inteligente, debido a la experiencia previa del político; mientras que otros señalan lo contrario y reciben su nombramiento como un desatino de la pareja presidencial.
Como recordamos el actual premier es famoso por generar titulares cada tres enunciados y un tuit. Durante su desempeño como ministro de Defensa fue autor de frases que aludían al ex presidente Alan García como “el gordo mayor”. Sobre esto último cabe destacar su marcado antialanismo (antes que antiaprismo) y antifujimorismo plasmados en la red social hasta hace pocas fechas:
El tiempo me dio la razón. García Pérez es un contumaz del espionaje. Lo prueban sus 2 gobiernos. pic.twitter.com/OrRO3YybQS
— Pedro Cateriano B (@PCaterianoB) marzo 29, 2015
Señor García Pérez: en su caso si sumamos los 10 años que estuvo en el poder, lo único que aumentó fue su millonario patrimonio inmobiliario
— Pedro Cateriano B (@PCaterianoB) enero 11, 2015
Con una larga carrera política y ninguna militancia duradera, Pedro Cateriano ha sido un actor político interesante que a pesar de tratarse de un hombre de centro derecha ha sido identificado por sus detractores como un “caviar” por un solo evento: su actuación en la OEA respecto al caso Chavín de Huantar.
Sin embargo en su época universitaria fue uno de los “jóvenes turcos” junto a personalidades como Federico Salazar y Enrique Ghersi, también formó parte del Movimiento Libertad fundado por Mario Vargas Llosa y luego llegó a la cámara de diputados integrando la lista del Fredemo, hasta el autogolpe de Fujimori. Más tarde trataría de repetir el paso por el Congreso de la mano de Popy Olivera en el Frente Independiente Moralizador, pero no lo logró.
“En un cargo como este estoy obligado a dialogar”, fueron algunas de sus primeras palabras a la prensa luego de asumir el premierato. Declaraciones como esta nos indican que Cateriano deberá dialogar a regañadientes con el Congreso y trabajar duro por la embestidura.
Recordemos que la parlamentaria Marisol Pérez Tello fue una de las primeras personas en sentenciar que de salir Cateriano como premier estarían dispuestos a cerrar el Congreso:
“No se puede ir a una censura en el último año y no ser consciente que puede haber otro gabinete que no sea de nuestro agrado. Que te repitan o que te presenten un gabinete presidido por el señor Urresti o Cateriano, es pues inaceptable. Estamos dispuestos a que se disuelva el Congreso”, señaló la congresista a Canal N durante la misma noche de la censura al gabinete Jara.
En una entrevista a El Comercio, el actual jefe de la PCM aceptó que debe cambiar su habitual estilo confrontacional y que encarnará los intereses del gobierno antes que los personales. Incluso reconoció haber pecado de imprudente durante su gestión en la cartera de Defensa:
“Ciertamente tengo que cambiar de estilo. De acuerdo con la Constitución soy el vocero del gobierno. No es lo mismo una opinión separada, de un ministro de Estado, que la opinión del gobierno. Estoy obligado por la Carta Magna a cambiar de opinión. Si quiero hacer una autocrítica, diría que tal vez en algunos casos [me pronuncié] porque no había acción, respuesta política. Aunque esa tarea es más de parlamentarios y menos de ministros, yo veía que dejábamos un espacio político vacío y dejábamos actuar muy fácilmente a la oposición. Tal vez en muchos casos, por mi condición de ministro de Defensa, debí haber sido más prudente, pero a veces sopesaba y estos silencios eran perjudiciales y por eso respondía. Más que un ministro de ataque, como me decían, fui un verdadero ministro de defensa en el sentido político“.
Luego de esta autocrítica esperamos que por el bien del sistema democrático Pedro Cateriano logre vencer a sus demonios internos y llegue a un real diálogo con la oposición. Del mismo modo será tarea suya en los próximos días conseguir la embestidura del Congreso de la República, que si bien se trata de un acto simbólico y no reglamentario es un acto político que garantiza la gobernabilidad en la práctica. La suerte está echada y el cabalístico número siete deberá alumbrarnos hasta mediados del 2016, qué el Congreso así lo quiera.