Por: José Bulnes
Acelera el paso, retornando a casa, hay una noche lluviosa, hay que inducir las cosas, piensa el Panfletario. Dispone los medios y solicita unirse a la reunión. El hospedador, el Estado, conviene. En la reunión está en el micrófono el Economista, discurre que el interés de toda clase oligarca es concentrar la propiedad. En el régimen de propiedad que establece un régimen se encuentra el contenido del mismo. El Estado recibe la petición de la palabra del Doctrinario. La doctrina política se distingue del programa. ¿Cómo lograr que alguien actúe según la doctrina?, ¿actuará según un sistema de ideas o según el parecer de lo que alguien, según su experiencia, ha ideado?, sostiene. El Panfletario, a continuación, toma la palabra: tal vez el problema radique en cómo lograr que las mayorías piensen lo mismo en periodos largos de tiempo. Por eso las relaciones más neutrales y constantes en el tiempo son las monetarias.
En ese instante, el Estado se dispone, según las reglas de la reunión, a contribuir con el debate: Garantizar y distribuir los recursos que orienten el bien común de la sociedad es mi función. No me corresponden el “como”, sino el “deber”. Son ustedes los que crearon leyes para normar el acceso a las subsistencias que solo algo consustancial a mí lo provee, la tierra. Por ello, un día me definen como comunista, pero también puedo manifestarse como liberal, o acaso como nacionalismo, ¿qué define ello?, solo lo doctrinario, ¿quién define ello?, solo alguien. Sin embargo, ¿cómo gobernarlos? Para gobernarlos es mejor tener a un neutral que a un partidario, o sea a quien practica una doctrina y a través de ella hacerse del “como”. Por ello la economía garantiza individuos neutrales, solo preocupados por generar capital y gobernar los recursos habidos en mi territorio. Incluso creo que un partidario puede ser algo neutral. Por eso el partidario-adoctrinado no es mucho de fiar. Pero todo ello le incumbirá solo a los que gobiernan. Tal vez, siguiendo la versada opinión del Economista, algo que podría preocupar es que un “demente” gobierne, ya que venimos indagando sobre el parecer de 'alguien' y lo propio de un ‘sistema' a fin de establecer “cómo” lograr que se suscriba una doctrina, una propuesta del Panfletario es que lo serían aquellos que establezcan relaciones monetarias, al ser estás relaciones neutrales. Es decir, la doctrina se apoya en el aspecto contable de la economía.
Inmediatamente, el Economista replica: pero el apoyo es explicativo, epistémico. Debe diferenciarse entre alguien con doctrina de un partidario con doctrina, pero también existen doctrinarios sin partido y partidarios sin doctrina… Lo puntual: creo que es más sencillo que alguien guíe doctrinariamente a alguien si previamente este último ha sido neutralizado. Asimismo, hemos mencionado el 'como', el 'deber', pero, y ¿‘cuándo' cambia un régimen, solo cuando cambia un gobierno o cuando cambia una Constitución?
El Doctrinario sostiene: por eso la doctrina es la manifestación de alguien. Sin embargo, la doctrina tiene un rasgo de dirección según el programa. Solo un obrero brega por el programa de su clase social. La relación entre economía y doctrina es epistémica, por ello, nuestro partidario doctrinario deberá tener un programa obrero. Lo que se llama 'neutralidad', según el contexto de la conversación, lo entiendo como 'conciencia de clase’. Pienso que el compañero Steer hubiera podido decirnos algo sobre el 'cuándo'.
De pronto, un usuario externo solicita ingresar a la reunión. El Estado, al concluir el Doctrinario, dispone una pausa para consultar la participación de un quinto integrante: caballeros, la persona se identifica como “alanista”. El Estado abre los micros… De pronto el Doctrinario insiste en lo siguiente: consúltele si es ortodoxo o heterodoxo…, por favor… El Estado traslada la consulta al enigmático solicitante. Éste responde: ortodoxo.
El Economista, el Panfletario y el Doctrinario convienen en que participe. Al conectarse, inmediatamente, el Alanista Ortodoxo solicita la palabra, y al tenerla, dice: caballeros, el tema de agenda de hoy es cómo tomar el poder.
Y la reunión discurrió toda la noche.