Punto de Encuentro

El último acto de Esoj García

Por: José Bulnes

Deslizó el índice derecho calmadamente y entonces el silencio de la tarde sacudiose por el estruendo  de la descarga y el cuerpo de don Ol-igark cae de bruces secamente por sobre el suelo cuando a la distancia de un cuerpo que está desplomándose él hubo de pensar en el resultado final mientras la roja viscosidad va bañando las espaldas los hombros de ése aunque asalta una vez más la duda de cómo acabará aunque no importa no importa si los líderes pactan pues la masa siempre tendrá clara su dirección aunque aquellos persistan en tergiversar la doctrina se impondrá el deber pues ante la necedad del difuerzo demócrata la clase social obrera vencerá y ahora toca distender los brazos sin saber cómo acabará no obstante hay un presentimiento porque al ser la rutina del profesional de la política el consenso él advierte el inmediato olvido de la acción más doctrinaria y consecuente mientras tanto el enemigo yace yerto en la acera culminando el tránsito de su día en reuniones para y por los líderes pero hoy la oscuridad ha cubierto los ojos de ése al destruirse la tapa occipital de su cráneo entonces sigilosamente se van acercando primero la curiosidad de un niño de ropas raídas que se pregunta quién es ése luego un anciano con la Constitución bajo el brazo quédase cerca al cuerpo sin alma y ya los hombres del Estado han ubicado y van en búsqueda de él mientras que ya ha quedado esclarecido cómo terminará todo pero no importa que la Dirigencia pacte pues la masa y el pueblo han sido reivindicados pero no es viable que un doctrinario sea expuesto como un trofeo pues el enemigo muda a cada instante su ropaje ya que un día son demócratas otro día son liberales pero también tienen la ocurrencia de ser centristas y enarbolar derechos pero al fin el cuerpo del verdadero enemigo a la intemperie ya rígido que el niño y el hombre de la Constitución van cubriendo con hojas de prensa mientras que él va a la velocidad de sus piernas mientras el frío de lo inevitable baña su rostro y los líderes pactarán pero la masa sabe el camino porque el camino es la doctrina aunque quieran los panfletarios enterrar el acto más consecuente en el olvido no importa y ya otra vez se dispone a descargar porque el frío acero aprieta las sienes pues intuye al Estado tras él para hacer de él un trofeo de la cordura y el centrismo y la benevolencia del político entonces gira a la izquierda por una calle húmeda y anónima y solo oye una voz que es la doctrina pues late una sola convicción de haber ultimado al verdadero enemigo e intuye que el Estado tras él apunta a sus espaldas cuando se detiene y el acero aprieta fuertemente sus sienes y la luz se apaga para siempre.

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