Punto de Encuentro

¿Es el fin de la hegemonía del MAS en Bolivia?

El fin de semana pasado tuvo lugar no solo las elecciones subnacionales en el país altiplánico, sino que el proceso de descentralización en Bolivia cumplía, paradójicamente 30 años. Desde hace unos años vengo estudiando de cerca el proceso de cambio durante el gobierno de Evo Morales y los resultados de este proceso electoral solo me hace concluir lo siguiente: madurez política del electorado. El triunfo de la oposición en diversas ciudades clave como Santa Cruz, Pando, La Paz y El Alto, ha puesto en evidencia que el ganar una elección presidencial, como la de Octubre pasado, no te asegura un triunfo rotundo a nivel subnacional. Esas son las sorpresas de la democracia y sobre todo ahora, del electorado boliviano, que si bien en las recientes elecciones presidenciales votaron por el proyecto hegemónico del MAS, en las elecciones del domingo pasado, más que un “voto de castigo”, hayan optado por un voto más racional y que contribuya a plantearle mayores desafíos al partido de gobierno.

Como reza el título del presente artículo, más que el fin de la hegemonía del MAS, es el fin de un período de “romance” entre la ciudadanía y el proyecto mayoritario de Evo Morales. Ya son casi 9 años de predominio del partido oficialista y Bolivia ha avanzado notablemente en aspectos macroeconómicos y de una expansión notable de los programas sociales, llevando las instituciones del Estado hasta los sectores menos favorecidos. Sin embargo, como resaltaba en un artículo anterior[1], donde analizaba las elecciones presidenciales del 2014, identifiqué un problema que el gobierno de Morales no ha podido solucionar hasta el momento: el fortalecimiento institucional de los gobiernos municipales y departamentales. Ahora, vemos que esa debilidad le ha permitido a la oposición boliviana proponer nuevos liderazgos políticos a nivel subnacional, donde figuran nombres como Soledad Chapetón en El Alto y Félix Patzi en La Paz.

El elector boliviano no ha castigado al gobierno de Morales, sino a las autoridades propuestas por el gobierno, que no supieron implementar las políticas públicas dictadas desde el gobierno nacional y que fueron cuestionadas por la sociedad civil. Es claro que el MAS seguirá siendo la principal fuerza política del país, con mayoría en la Asamblea Nacional, pero que a nivel subnacional tendrá que buscar consensos y diálogo, con un panorama de pluralidad política en las Asambleas departamentales que se conformarán. Ahora, los desafíos desde el oficialismo y los opositores, está en cómo hacer que sus respectivas victorias contribuyan a profundizar el proceso de descentralización en Bolivia, un tema pendiente en la agenda del Estado. Ahora los retos no están en los grandes proyectos nacionales, sino en la correcta implementación de la gestión pública, para el desarrollo de proyectos a nivel local. Al fin y al cabo, la ciudadanía busca sentirse más cerca del Estado y la democracia local es la mejor herramienta donde pueden canalizar sus demandas. 

Tal vez los analistas políticos sostengan que el proyecto político de Evo Morales ha llegado a su fin por el triunfo de los opositores, pero recordemos que también Rafael Correa en Ecuador convive con una fuerte oposición a nivel subnacional, sobre todo en las principales ciudades del país norteño. Estas elecciones en Bolivia nos dejan lecciones de cultura democrática que le plantea retos al partido de gobierno y que a la vez, pone a la ciudadanía con actitud vigilante hacia los candidatos de oposición en quienes depositó su voto. Quizás no guste a muchos, pero estos resultados son un justo “homenaje” para 30 años de democracia local en Bolivia. 

PD: Soledad Chapetón se perfila como una líder de oposición interesante de seguir en los próximos años. Habrá que ver cómo puede ejercer cambios desde El Alto y que tengan eco a nivel nacional.



[1] Alejandro Mejía. “Bolivia: una mirada crítica a la hegemonía electoral del MAS en las Elecciones Presidenciales 2014”. http://politai.pe/opinion15-2014.html

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