Punto de Encuentro

El gran hermano.

En los últimos años ha crecido en forma exponencial la supra-regulación sobre el funcionamiento de los partidos políticos en el Perú. Superlativamente se han insertado administrativa, regulatoria y punitivamente, normativas que han penetrado y socavado la autonomía y la independencia partidaria.

El sesgo de la taxativa intervención estatal hacia una regulación progresiva y profunda de los partidos políticos sin análisis real, es peligrosa. Es la moda a controlarlo todo. Tanto así, que los partidos políticos se empiezan a convertir en agrupaciones asustadizas dirigidas administrativa y dictatorialmente por las instancias electorales que son las que definen cualquier modelo de participación política.

Hay que señalar que las reformas políticas peruanas no son transformadoras. Ordenadas por el Presidente accesitario y desarrolladas apresuradamente por teóricos de salón que nunca han militado en partidos y copiando patrones electorales de otros países, podemos pronosticar un esperpento nacional-electoral, que fracasará en cortísimo tiempo.

Ángel Delgado nos alerta del peligro de la “estatización” de los partidos políticos, donde los organismos electorales serán las omnipotentes instancias controladoras, convirtiéndose en el nuevo “gran poder”, decidiendo quien sí y quién no. El jurista Ramírez del Villar argumentaba que la mejor ley de partidos políticos es la que no existe y tenía gran razón.

Los partidos políticos del siglo XXI, ahora serán genuflexos y silenciosos agentes políticos sin posibilidad de apelación ni reacción.

El nuevo “Gran Hermano” fiscalizador, interventor, todopoderoso, y tiránico será el JNE.  Por ello, la gran reforma política debe darse con pericia jurídica electoral político partidaria y conocimiento científico constitucional con participación plena y no por apresuramientos y procedimientos experimentales por plazos definitorios. Ahora, la pregunta es: ¿Quién regularizará a los regularizadores?

Este congreso refrendará leyes insanas para la salud electoral peruana por el miedo económico-laboral de sus inquilinos precarios bajo un presunto cierre del Parlamento. Advertimos que se viene una anarquía jurídica con una “legislación probeta”, clonada de Argentina, y presiones oenegeras y avizoramos para todos sus efectos un adefesio electoral. El tiempo hablará.

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