El referéndum promovido por el gobierno de Martín Vizcarra es una ilusión del ejercicio democrático. La ciudadanía se ha dejado llevar por el Ejecutivo y no ha hecho mayor esfuerzo por informarse de lo que realmente significa cada propuesta de reforma constitucional.
Los ciudadanos hemos sido inducidos al voto que respalda la propuesta del presidente Vizcarra y los críticos del SÍ- SÍ- SÍ- NO, tuvieron argumentos que no ayudaron a la discusión crítica. Una vez más, votamos con poca o nula información sobre lo que estamos decidiendo.
Defendí el NO a la prohibición de parlamentarios porque las cifras arrojan que la reelección inmediata de congresistas en el país, representa el 24% (Infogob/ JNE), una tasa baja y porque considero que la mejora en la representación nacional se logra desde otros espacios: la participación política, mejores mecanismos de elección de candidatos partidarios y la responsabilidad de saber escoger a nuestras autoridades.
Hemos satanizado el Parlamento y a la larga las consecuencias serán lamentadas. Con esto se puede presentar la alternancia en el poder, aumentarían las migraciones entre un partido y otro, la representación no reposaría en la esencia de los partidos políticos y llevaría la institucionalidad del Parlamento a un espacio de experimentos y confianzas temporales y castigos desmesurados (más que ahora).
Considero oportuno tratar la tercera pregunta del referéndum porque es algo que muestra cuál es la crítica al derecho y deber de saber elegir y sobre quienes recae la responsabilidad de que algunos (malos) congresistas se reelijan, otros nada idóneos llegasen a tener un escaño en el Congreso y que ahora los buenos, no puedan hacer carrera bajo el respaldo a su buen desempeño en el Legislativo. Al final quien hace posible una reelección de buenas o malas consecuencias, es la ciudadanía.
Queda la reflexión y el debate que esperará en el tiempo los primeros resultados de una decisión más del ANTI. Darle mal uso a los mecanismos constitucionales puede ser a futuro un descrédito a su función y necesidad para lograr avances considerables y oportunos para el país.