Punto de Encuentro

¿Qué problema quiere resolver?

Cuando en el llamado Congreso Constituyente Democrático se incluyó, entre otras instituciones, el referéndum en nuestro sistema constitucional, no se hizo, como suele ser en las dictaduras, para tener un instrumento que le permita al gobernante escapar del control del Parlamento. No se trataba de usar la democracia directa para reemplazar la democracia representativa. En realidad, se buscó dar mayores armas al Parlamento y a las minorías para lograr sacar adelante modificaciones normativas que podían verse frustradas en el Congreso.

Por eso, la Constitución no incluye al Presidente de la Republica como sujeto capaz de solicitar un referéndum. Los anuncios hechos por Martín Vizcarra en su discurso de 28 de julio, responden a un gesto político que ha buscado sintonizar con una ciudadanía desalentada ante la corrupción, antes que a un correcto asesoramiento constitucional, del cual –es obvio- carece. Políticamente es una medida que tendrá respaldo mayoritario, pero que no sabemos qué problema pretende resolver.

Es muy probable que ni el Presidente de la Republica, ni el Ministro de Justicia, pueda mostrar un estudio preparado por algún profesional competente en el cual basan sus propuestas de reforma constitucional al sistema político ¿Cómo así un congresista nuevo es mejor que un congresista reelecto? ¿Qué problema resuelve la no reelección de congresistas? Es obvio que, si el problema del Congreso es sobre la calidad de la representación, la prohibición de la reelección nos privara de que el ciudadano pueda escoger un buen congresista y castigar al que hizo mala labor. Pero el Presidente de la Republica debe tener algún documento que sustente su propuesta. La veremos cuando presente su proyecto de modificación constitucional.

O en el caso de la Bicameralidad; ¿Qué estudio les dice que 130 es el numero correcto de representantes para dos cámaras? Según los especialistas en la materia, deberíamos tener un congresista por cada cincuenta mil votantes, y lo tenemos por cada ciento cuarenta mil. ¿Qué especialista han consultado en Palacio de Gobierno o en el Ministerio de Justicia?

El problema es que el Presidente está usando a la Constitución y sus modificaciones como un arma contra la mayoría parlamentaria. Hay quienes aplaudirán, pero lo cierto es que cualquier cambio constitucional no puede ser realizado en el ambiente de la masa rugiendo. Se requiere un debate profundo, ver experiencias comparadas y saber cuál es el problema que se quiere resolver. Algo que escuchando al Ministro de Justicia uno se da cuenta que el Ejecutivo no tiene claro. Si el presidente Vizcarra busca producir cambios sin sustento técnico, con el único fin de lograr una posición ventajosa frente al Congreso, el camino planteado puede parecerle útil, pero altamente riesgoso. Estamos advertidos.

 

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