Podía parecer increíble que sucediera nuevamente aquí. Incluso se podía presumir que los políticos seguían en ese raro estado de autopersecución producto de sus practicas conspirativas-desconectados siempre de la espontánea y bella simpleza que tiene la vida- recién ahí, amparados en esa mundana idea uno entendería a la oposición, prisionera de su larga e irracional película, verse obligada a inventarle contradicciones a un frágil y disminuido gobierno nacionalista. Pero no. En el Perú no. Aquí el distraído se juega el sistema.
Pero la verdad es que el método había sido puesto en practica nuevamente y podía espiar al dueño de un banco, a un político de oposición o al más humilde de los peruanos. Todo depende de quien eres y “principalmente de lo que piensas”.Solo el poder puede poner en duda si eres dueño de un banco o de un humilde terrenito en sargento lores, todo depende de lo que piensas y cuanto eco haces de ello.
Un convenio con SUNARP le permitía a la DINI tener conocimiento directo de las propiedades de todos, ellos aprovecharon eso para seleccionar a posibles blancos e ir diseñando el futuro. Diseñar el futuro para un reducido sector castrense podía entenderse como levantar información de sus adversarios en registros públicos en acto prospectivo, después curiosear en sus balances de SUNAT -y más- e ir de acuerdo al grado de rebeldía y de determinación que contraen algunos, introducir diversos órganos del estado que en el mediano plazo en su plan obstruccionista podrían quebrar a la más granítica voluntad. Todo esto -sí y solo sí- una candidatura presidencial nacida del seno oficialista allanaba a la oposición, y la masividad con su natural temperatura la avalaba, creando así el marco de chantaje soñado para el soldadito de plomo. Pero no. En el Perú, ya no. En Política no hay ingenuos..
Peor aun, regresando a la mecánica del caso “se incide en el error” mostrando una actitud desafiante y burda hacia el país, al buscar desvalorizar el problema como producto de la real politik y tratar de resolverlo de forma administrativa-despido de agentes- y parcharlo con formas domesticas-Ana Jara y sus gritos histéricos el último viernes-, cuando la crisis moral que incuba el hecho del “espionaje” nos insinúa el retorno a los momentos más críticos que ha tenido la republica en las últimas décadas, donde Montesinos & Cia chantajeaban a “tutilimundi” con el único propósito de perpetuarse en el poder. Si sumáramos los hechos que aceleraron la salida de los cuatro ministros que la antecedieron, no hacen un quinto de este “gigantesco delito”. Ana Jara por dignidad debería irse a su casa.
El daño es grande y cruza transversalmente “la credibilidad del país”. Nuestra imagen internacional ha sido deteriorada y la pregunta en ese ámbito se cae de madura ¿Cuánto de autoridad perdemos en la exigencia de explicaciones al vecino país del sur, sobre el susodicho espionaje, si nuestro gobierno nacional implemento un sistema de reglaje contra sus ciudadanos?.Cuentan que en Santiago han recuperado la sonrisa y que la moneda es una fiesta.