Nos encontramos a poco más de cuatro meses de la fecha en que se llevará a cabo las próximas elecciones municipales y regionales del presente año y una reciente encuesta publicada en los medios capitalinos, nos sorprende al revelarnos el alto nivel de apatía que muestran los electores y lo distantes que éstos se encuentran del proceso, distancia que se pone de manifiesto en el alto nivel de desinformación que existe respecto al mismo, desinformación que se transforma en muchos casos en franca indiferencia pues se indica en el estudio que el 57% de los encuestados refirió tener poco interés frente alaselecciones.
Pero eso no es todo. La encuesta revela además que la mayoría de entrevistados, específicamente el 55% de estos, señaló que no encuentran motivación para ejercer su derecho ciudadano y que acudir a un centro de votación para elegir a sus próximas autoridades regionales y locales es una pérdida de tiempo. Tras cuernos palos: otro 13% refiere que acudir a votar no es más que una pérdida de tiempo y un 42% indicó que votarán únicamente por no pagar la multa. Sin embargo, una luz al final del túnel: un minoritario 38% de los encuestados afirmó que emitir su voto es constituye realmente una satisfacción.
Dada esta ausencia de feeling entre el electorado y las elecciones me lleva a analizar la atención aquellas opiniones de expertos que todavía propugnan el voto voluntario e incluso de aquellos que quisieron aplicarlo para la próxima elección.
Seamos claros. Reconozco que el voto voluntario traeinmensos beneficios y personalmente creo que debemos aspirar en algún momento a él. Sus beneficios los podemos resumir de la siguiente manera:
i) Fomenta en el elector un voto consciente y razonado en contrapartida con el voto emotivo, que no es otro que aquel decidido al momento de hacer la fila de votación.
ii) Obliga a los partidos y a los candidatos a captar al elector, los obliga a cautivarlos, a ganarlos.
iii) Obliga a los partidos a presentar necesariamente a sus mejores cuadros.
iv) iv) Con un voto facultativo o voluntario solo votan los realmente interesados en la política; sin embargo, consideramos que la aplicación del voto voluntario deberá encontrar su momento óptimo.
Sin embargo, debo reconocer que aplicar el voto voluntario en las actuales circunstancias sería arriesgar las elecciones lanzándola a los brazos del abstencionismo electoral que no haría otra cosa que deslegitimar el proceso y ahondar la brecha de representación
Si bien desde esta trinchera hemos alentado la reforma electoral en innumerables oportunidades, considero que medidas como el voto voluntario aún deberán esperar que nuestra población adquiera un nivel de madurez democrática que a la luz de los resultados de la encuesta que hemos comentado se nos antoja aún lejana.
Dejo abierto el debate.