Punto de Encuentro

A veces si, a veces no

Es difícil comprender al gobierno del Presidente Vizcarra. Son cuidadosos en las declaraciones, tratando de no enfrentarse con alguien, dando la razón a todos. Afirmando en un sentido, pero también en el contrario.

La semana pasada, fiel a su estilo, canceló el otorgamiento de lotes petroleros en el mar. No hay ninguna irregularidad, dijeron. Pero es necesario dar más explicaciones, también dijeron. Ante las quejas de un grupo de pescadores (que no pescan en la profundidad donde se exploraría por petróleo), el gobierno ordenó a la Contraloría que revisara la concesión. La contraloría no encontró nada malo. Pero igual los anularon. Igual como retrocedieron en Moquegua sobre las tarifas de agua, o como amenazaron con revisar peajes ante el primer reclamo.

Ayer domingo, en diferentes diarios podíamos leer declaraciones del Presidente Vizcarra, del premier Villanueva, y del ministro Tuesta respaldando el proyecto de Ley que permitiría a la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) ejercer control sobre las cooperativas de ahorro y crédito. Parecía el gobierno enfrentándose al cabildeo mercantilista de Fuerza Popular. Daba a pensar que luego de dos meses, el Ejecutivo comenzaba a marcar su cancha.

Entonces uno se detiene en la entrevista al premier Villanueva en el diario Correo, y se encuentra con que en un párrafo apoya a la SBS, y en el siguiente apoya la propuesta de la congresista Letona de Fuerza Popular de crear una superintendencia exclusiva para las cooperativas.

Y entonces estamos frente a un problema. Mientras que el Presidente Vizcarra y el ministro de Economía dicen una cosa, el premier Villanueva dice cualquier cosa: a veces si, a veces no. Siempre tratando de no enfrentarse, siempre tratando de evitar el conflicto, siempre encontrando explicación para contradecirse el mismo, contradecir a otros ministros, pero siempre estar de acuerdo con todos.

Es una situación que no puede prolongarse. El país está distraído con la fiebre del mundial de futbol y los avatares del capitán de la selección, y el gobierno busca parapetarse tras esa cortina mientras encuentra cual es el norte hacia dónde quiere ir. Y en ese proceso de ganar tiempo –suponemos- Cesar Villanueva trata de mantener la fiesta en paz, de no confrontar, de evitar cualquier protesta. Y en esa actitud no tiene reparos en retroceder, dando señales al mercado de un gobierno débil que no apuesta por el orden y la inversión privada, y que cree que todo lo puede hacer el Estado.

El camino que señala Cesar Villanueva es un mal camino, y si no corrige su rumbo, pronto enfrentaremos graves problemas. Estamos advertidos.

 

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