Imaginemos que usted amigo lector, trabaja en una empresa cuya constitución y mantenimiento ha demandado muchísimos esfuerzos a sus dueños; en ésta ocupa el cargo de Auditor y como parte de una auditoria interna, descubre que el Jefe de Recursos Humanos ha contratado sistemáticamente a sus propios familiares para que ocupen diversos puestos de la empresa.
De otro lado, también descubre que el Jefe de Abastecimiento, quien se encarga de las compras y trata directamente con los proveedores de la empresa, ha estado favoreciendo y suscribiendo contratos con otras empresas de las cuales él o sus familiares son accionistas y que además ha cobrado coimas para favorecer a tal o cual contratista, con lo cual se está enriqueciendo a costa la empresa de la cual usted es el auditor.
Imagino que como primera medida, usted dispondría una revisión exhaustiva de todos los actos que en el ejercicio de su cargo hubiesen llevado a cabo estos directivos, investigación que probablemente termine con el despido de ambos. Luego, seguramente, la empresa llevaría a cabo un proceso de selección para contratar a los nuevos profesionales que ocuparán los cargos de Jefe de Recursos Humanos y de Abastecimiento.
Ahora bien, supongamos que con motivo de este proceso de selección, los despedidos se presentan y deciden participar en el mismo. ¿Los aceptaría? Compliquemos un poco más las cosas, asumamos que el proceso de selección es encargado a una empresa especializada en reclutamiento de personal. ¿Cómo se sentiría si como resultado de este proceso de selección de personal, la empresa de reclutamiento le propone la contratación precisamente de esas dos personas a las que había despedido? ¿Aceptaría esa propuesta?
Traslademos nuestro ejemplo a otro escenario. Consideremos que la empresa es un municipio distrital, que los directivos la empresa son ahora el alcalde y un regidor cuya desafectación o despido, se ha materializado a través de un proceso denominado vacancia y cuyas causales fueron nepotismo en un caso e incurrir en incompatibilidades en la contratación el otro, finalmente, pensemos que son las Elecciones Municipales el proceso de selección de personal.
Bajo este nuevo escenario ¿Podrían este alcalde y regidor presentarse a los mismos cargos en la elección luego de haber sido vacados por corrupción?
En el primer caso, en la empresa, estamos todos seguros que los dueños de la misma no permitirían jamás la recontratación del personal que fue despedido por actos de corrupción, sin embargo, en el segundo caso las cosas no necesariamente son iguales pues en el municipio, nosotros los ciudadanos, no tenemos como impedir que aquellos funcionarios corruptos y vacados, puedan presentarse en las siguientes elecciones e incluso, volver a ocupar los cargos que antes ocupaban en caso ganen las mismas.
Nuestro sistema legal adolece de una serie de vicios e incompatibilidades cuya lógica muchas veces no llega a entenderse y nos genera escenarios tan incongruentes como el descrito. No es posible que una persona vacada en un cargo pueda libremente presentarse nuevamente al mismo cargo, mucho menos de manera inmediata.
Esperemos que una vez concluido el proceso electoral de octubre y libres del manto de intangibilidad normativa vigente desde el 10 de enero, la reforma electoral se ocupe de temas como el descrito.