Toda mi vida he tenido mascotas en casa. De distinto tipo, razas y tamaños. Por eso no entiendo la crueldad con la que algunas personas tratan a los animales. Jamás se me ocurriría pegarle a un perro, sacrificarlo y, menos aún, mofarme de su desgracia. Desde hace un tiempo recibo muchas denuncias de maltrato animal. Personas sin ningún interés en particular salvo el de reivindicar a unos seres que solo nos dan cariño. Como reza la frase: "Si nunca has tenido un perro, no sabrás lo que es que te den cariño sin pedirte nada a cambio".
La primera iniciativa exitosa ya la logró el Concejo Edil en la gestión de Susana Villarán. Lamentablemente una Ordenanza Municipal solo contempla sanciones administrativas y eso es insuficiente ante tantos casos de insensibilidad. Yo si creo en la pena que disuade y aquí se necesita ser drásticos. Por ello, cuando hace algunas semanas me tocó entrevistar al excongresista, Isaac Mekler, me di cuenta que nada estaba perdido. Que el ser humano aún se quiere comportar como tal. Que nuestra sociedad no solo se indigna sino que sufre con el abuso contra los animales.
Con el derecho que les asiste constitucionalmente, ciudadanos están recolectando firmas para que se debata un proyecto de ley en el Congreso y se acabe de una vez con esto. Si, seguramente hay otras cosas mas importantes que padece el país, pero nadie tiene la autoridad de decir por donde comenzamos. Volviendo a la norma, esta busca penalizar el maltrato de animales domésticos y silvestres en cautiverio. Establece sanciones penales a quienes los traten con crueldad o realicen actos aberrantes de cualquier índole que conlleven a dolor o vejación. La ley castigaría con penas de cárcel que van de tres a cinco años.
Para Mekler y el Grupo Caridad, una persona que maltrata a un animal puede hacerlo con otro ser humano, como un niño. Suscribo eso y agrego, en ambos casos coincide la relación de sumisión y vulnerabilidad. Sin embargo la tarea no será fácil, la propuesta también prohíbe la pelea de gallos, el uso de perros en tareas antidrogas, la utilización de animales en Circos, la comercialización ilegal, entre otros.
Ojalá nuestro Parlamento esté a la altura. Si se logra recolectar las firmas requeridas el Hemiciclo expondrá el debate de un tema sensible y que está en agenda en las naciones desarrolladas. Coincidentemente, tras la aberración ocurrida en Cusco- un ciudadano degolló a su perro y sus amigos celebraron la maldad vía redes sociales- el congresista Bruce parece haber apurado otro proyecto que lleva meses en Comisión. Estos casos tienen años y nuestros legisladores lo saben. En el 2000 se promulgó la ley 27265 pero nunca fue reglamentada. Es decir, sólo sirvió para el oportunismo de alguien en ese momento. Hoy eso puede cambiar, la nueva norma tendría el respaldo popular y no requeriría de reglamentación. Y, si no es aprobada tendría otra oportunidad: mediante un Referéndum.
Me permito recordar a Gandhi, como ya lo han hecho los autores de esta loable campaña. Él decía que la calidad de vida y los valores de un país se medían teniendo en cuenta cómo dicha sociedad trataba a sus animales. Si quieres ser parte acá encontrarás más detalles: www.facebook.com/grupocaridad