En qué se diferencia un país emprendedor de uno que no es. Porqué Silicon Valley es considerado la cuna de oro del llamado ecosistema emprendedor. ¿En Perú tenemos uno? ¿Nos podemos autodenominar un país emprendedor?
Si hablamos de conceptos, un eco-emprendimiento es el estudio, análisisy explicación de las diferentes relaciones complejas entre instituciones y personas emprendedoras con sus entornos académicos, sociales, políticos y económicos, según la RAE.
Sus principales características son: la captación de talento, este es como un imán que atrae inversión e investigación. Luego, viene el capital, que se puede dar de dos maneras, inversores ángeles y fondos privados o públicos. Para finalizar, la madurez en relación con el desarrollo de las compañías.
Al desarrollar un ecosistema emprendedor, se habla de una cultura emprendedora, es decir, la mentalidad institucional y empresarial ligada al apoyo de la innovación.
Según la encuesta del 2015 de “The Global Startup Ecosystem”, los primeros puestos están ocupados por ciudades estadounidenses como: Silicon Valley, New York, Los Ángeles y Boston. Y el único país fuera de américa es Tel Aviv. En la región Chile, Colombia y Brasil son los países con un emprendimiento más atractivo. Lo que lleva a preguntarse, ¿y Perú?
En los últimos años, hemos crecido, y nadie niega nuestro corazón emprendedor. Pero la brecha es enorme y el camino largo. Por lo que hay que considerar políticas pro emprendimiento tecnológico.
Por ejemplo, Produce ejecutó durante la última década más de S/.450 millones de recursos no reembolsables para el programa Innóvate Perú. De los cuales, la mayoría proviene de préstamos de instituciones cooperantes como el Banco Interamericano de Desarrollo.
Y para ser más específicos, en los últimos cinco años hemos vivido una evolución de emprendimiento exitoso. Aunque, la expectativa es grande, todavía falta sendero por recorrer. Lo que me lleva a recordar una frase de Benjamin Franklin: “Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios”.