La semana pasada se inició a raíz del #YoTambién una tendencia a nivel mundial, mostrándonos una lamentable e indignante realidad sobre el acoso y abuso del que muchas, por no decir todas lasmujeres hemos sido víctimas en algún momento. Nuestro país no fue la excepción, peor aún, en los últimos días,el censo, actividad cívica que supuestamente debería mostrar lo mejor de los ciudadanos, evidenció lo peor de nuestra sociedad, una joven empadronadorafue víctima de violación sexualy hubo otras tantasque denunciaron acoso y agresiones.
Pero no fue sólo el censo, otros hechos hicieron estallar la indignación y el sentimiento de impotencia, y ¿A quién no? Después de ver la terrorífica noticia sobre una inocente e indefensa bebe, de tan solo dos meses, que había sido violada por su propio padre, el hombre que supuestamente debía cuidarla y protegerla¿Alguien podría decir que en nuestro país se está trabajando en parar la violencia contra la mujer y menores de edad? ¿Alguien puede entender tanta maldad? ¿Merece este aberrante hombre seguir viviendo? Me atrevo a decir, que nada, en este momento, garantiza que después de que le otorguen la condena máxima (que esperemos se la den)salga enlibertad yvuelva a cometer otro delito similar.
Son innumerables los casos de violencia que ocurren a diario en nuestro país, hay muchas mujeres que aún no se sienten en la capacidad, fortaleza y seguridad de denunciar a sus agresores, después de ver como la mayoría de ellos que fueron parte de casos “emblemáticos” siguen libres, ¿Qué mensaje está dando nuestro sistema judicial? Acaso que la mujer que se atreve valientemente a denunciar, solo recibe el mal juzgamiento de una parte cuestionable de la sociedad y la injusticia al ver a su agresor en libertad? Es una burla.
Sin embargo,no ayuda y mucho menos aporta a la necesaria discusión, el afirmar que el “Perú es un país de violadores”,pues esta aseveración daña a las personas que han trabajado por muchos años en sacar al país adelante, y ofende, como no, a las personas que tratamos de cambiar con hechos esta lamentable e indignante realidad, pues lamentablemente con esa frase se pretende reducir el análisis a discusiones ridículas a si el Perú es un país de violadores o no, y utilizar esto “políticamente” en el entendido de la política mal hecha o mal utilizada; cuando el fondo acá es trabajar activamente para que cese al fin la violencia contra la mujer y los menores de edad. SÍ, nuestro Perú es un país donde la justicia no llega, donde la protección es insuficiente, donde existe bastante desigualdad, donde las mujeres somos vulnerables. Como país debemos trabajar para revertir de una vez por todas esta indignante realidad.
Existe una delgada línea entre la defensa de lo que creemos justo y la ofensa, peor aún, cuando es hacia todo un país. No utilicemos esto para generar odios y divisiones en un momento en el que todos debemos estar unidos para combatir la violencia hacia las mujeres.