Punto de Encuentro

Un burócrata

12 Marzo, 2015

José Bulnes

El ser burócrata público es un ejercicio especial en el aparato administrativo del Estado. Aludo a la clase laboral que constituye el Estado, cuya presencia permanece al margen del gobierno de turno. El burócrata permanece en la estructura estatal, viendo pasar frente a sus ojos los avatares de los enconos y cálculos gubernativos.

Precisamente, en él puede confluir el carácter del técnico y del político. Así, ¿qué relación existiría entre el burócrata y los valores de la política? Un punto de partida de nuestro análisis es que el ejercicio de la política no es desconocido para el burócrata, antes bien, convive y la ejercita constantemente. Su propio entorno en el que predominan circunstancias como la división del trabajo, relaciones jerárquicas, fuerza de trabajo invertida, racionalización del tiempo en función de la producción (manufacturera, documentaria, o académica), lo orillan a la política como ejercicio inevitable.  Por ello, la reserva del derecho a la acción colectiva (sindicato) es la más cara conquista del burócrata y el mayor dolor de cabeza del gobierno.

Además de las circunstancias señaladas, existe una herramienta, cuyo uso el burócrata detenta en su favor y defensa: la norma. La relación del burócrata con la política se apoya en el conocimiento de las diversas normativas que rigen y delimitan sus funciones dentro del aparato estatal. Si bien el Derecho es la base del ejercicio ciudadano, y la decisión le compete a la autoridad política (1), el burócrata apoya el radio de su acción (en la relación jerárquica en la que se encuentra), en el conocimiento minucioso de las leyes que rigen su función.

Por lo tanto, la relevancia de la burocracia en la política no solo estriba en la agenda por sus derechos, sino en que su organización deviene tal vez en la más temeraria para un sistema político. Su organización política resulta ser la más concreta, junto a la de un partido político. Así, el burócrata, una clase impersonal, técnica o profesional (2), va un paso adelante de toda especulación valorativa de la política, pues el ejercicio burocrático es el más concreto y el más político, si cabe tal afirmación.

Refs: 1 Carl Schmitt, Teología Política

          2 Max Weber,  El científico y el político

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