Punto de Encuentro

¿Cuánta República?

17 Octubre, 2017

José Bulnes

Por: José Bulnes

¿Cuál es el punto de vista del historiador? Si es ideológica, probablemente interprete los hechos acorde a una dirección, un élan que discurre participando de una fórmula institucional, ya sea la del régimen democrático, un gobierno autoritario, y que se concretiza en un ideal social.

Las transiciones políticas, pactadas, o la radicalidad de una revolución, finalmente, ¿cómo interpretar la secuencia o la discontinuidad de estos hechos? ¿Cómo asimila la generación que vivió el Golpe de 1968, así como la transición de 1979, oscilando entre la profesión y el salario y que hoy hace política, la forma democrática que toma la institución hasta el año 2000?

Aunque será la clase política la aludida. Aquella que se concentra en los partidos políticos, y las diferentes agrupaciones que orbitan alrededor de éstos. Será un tipo de interacción el que acuse algún motivo sobre la dirección que tome la interpretación de la historia. Pues, la construcción de la memoria acerca de un hecho social y/o político tiende a ser absoluto.

La movilidad social de la mano con reformas de carácter estructural vía un golpe de Estado, posteriormente la busca de una transición pactada vía los partidos políticos y con una nueva Constitución: una tradición reformista sobre la instalación de los cimientos de una cultura democrática electoral (mínima). Esta cultura democrática elige a F. Belaúnde, A. García y A. Fujimori. Sin embargo, es la tesis de este artículo, es el mismo sujeto social, en demanda de derechos e igualdad de oportunidades. Como si la República aún estuviera construyéndose dentro (en) de una Nación fragmentada, sobre un Derecho (Estado) de pocos y con ciudadanos inmersos en la anomia, como ese estado en el que el sujeto transita de formas morales tradicionales a formas morales modernas (del colectivismo al individualismo), fuente de sucesivos conflictos que cuestionan la busca de gobernabilidad.

¿Ha sido diferente? Se instala un orden frente a la crisis económica; un tejido institucional, frente a la ausencia de Estado. La Reforma toma carácter (neo) liberal: la República se encuentra con el ciudadano en el acto del voto, pero ante la crisis del sistema partidario, la demanda, la política, no tiene cauces. La democracia es mínima (electoral), pero la democratización es popular. Y lo fue, al punto de que aceptó una nueva Constitución.

En la primera década del siglo XXI la Reforma es la política pública, pues la ruta económica  y el rol del Estado son inalterables. ¿Desde qué punto de apoyo describimos y analizamos el dato político? La democracia no necesariamente ha significado igualdad o justicia. La República no sólo sigue siendo un tema pendiente, sin embargo, habría un problema más apremiante, ¿quiénes o desde qué punto de mira se escribirá la posterior memoria de los que hoy hacen política o se ven involucrados como parte del contrato social que implica una democracia electoral?

 

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