Por: Wilberth Vilca Laura (*)
El Partido Aprista Peruano celebró su XXIV Congreso Nacional, los días 7 y 8 de Julio del presente, en la ciudad de Lima, congreso postergado en varias oportunidades, ante el reclamo y protesta de su militancia, que exigía el cambio de la anquilosada dirigencia, tradicional y entornillada –fue elegida el 2010 por 4 años y duplico su periodo a mutuo propio-, las voces por la renovación y el retorno a su línea política de izquierda democrática, así como recuperar su organización, mística y protagonismo en el contexto político nacional, han quedado defraudados ante un remedo de congreso, con el titiritero mayor –AGP- en la penumbra, quien también provocó la renuncia por cansancio de Enrique Cornejo, que no generaba su confianza por su exceso de “autonomía”. La democracia se sustenta en partidos políticos (Weber), los cuales atraviesan una severa crisis desde la década de 1990, en que surgieron los “movimientos independientes” ante el descredito de aquellos, lograron preminencia en los gobiernos sub-nacionales, luego a nivel nacional desplazando a los grupos tradicionales, que no hicieron nada ni tuvieron capacidad autocritica para reconciliarse con la confianza ciudadana. El Apra no es ajena a esta realidad, pese a que el pueblo, le confió muchos gobiernos regionales el 2002 y luego le dio la segunda oportunidad de gobierno el año 2006, su líder tradicional AGP, prefirió denostar de su partido, tenerlo como patio trasero del gobierno y pese a indicadores positivos de obra pública y crecimiento económico, terminó con 4 congresistas al final de gobierno y la renuncia de la candidata presidencia Mercedes Araoz, para evitar el balance político del partido y el gobierno, postergaron sin fin el congreso aprista y evitaron a todo costo la renovación y la organización partidaria, que de tumbo en tumbo, transita por su agonía casi final. El congreso se resumió en la disputa por la captura de la mesa directiva, en la que se impusieron los acólitos de Elías Rodríguez, con “plata como cancha”, en alianza con los “cuarentones” (sobones de AGP), para luego distraer a los delegados con los informes de gestión, no permitir la participación de los jóvenes, tampoco se permitió “mociones de orden” y debates de las “mesas temáticas”, la consigna era adelantar las elecciones por lista cerrada, y culminar la seudo-elección. El “padrino” AGP pronto salió con su twitter a felicitar a los “elegidos”, y por consiguiente avala los “métodos” y estilos de proto-política, así como la falta de debate respecto al quiebre de la línea política (derechización, alianza inconsulta con el PPC, sujeción al fujimorismo en el congreso, manipulación de padrones e imposición de seudo-dirigentes, ausencia de rendición de cuentas de campañas electorales, bienes partidarios, etc.) y la consigna de “liquidacionismo partidario”. Dicha situación era de esperarse, pues en la propia elección de delegados congresales, la protesta se expresó en ausentismo, solo habrían votado menos del 5% de los afiliados, además que muchos delegados provincianos no asistieron al congreso limeño, que se refleja en la composición de los integrantes del supuesto “comité ejecutivo nacional”, más del 90% son de la capital. En suma, el aprismo, otrora pilar de la democracia, solo podrá resurgir si las bases provincianas y sus juventudes, promueven un proyecto político alternativo, de veraz Hayista, democrático y social, más allá de la dirigencia formal. La agonía, con Miguel de Unamuno, también es lucha por la vida y renovación dialéctica de las instituciones.
(*) Email: wilberthvilca@hotmail.com