Punto de Encuentro

INICIO DE LA ACTIVIDAD ACADÉMICA DEL 2017.

 

Por Roberto Rendón Vásquez

A fines de marzo y a comienzo de abril se ha iniciado en casi todas las universidades públicas y privadas el semestre o el año académico. Ahora hay poca afluencia de estudiantes, pero su presencia se incrementará luego de la próxima semana santa. En las universidades privadas es como si fuera rutina el dictado de clases pues sus autoridades (y propietarios) las programan considerando su finalidad educativa pero esencialmente la lucrativa. En las universidades pública en cambio, además del dictado de clases y de la actividad de investigación académica que es obligatoria para docentes y dicentes, se vive la ansiedad generada por la puesta en vigencia de la nueva Ley Universitaria N°30220 que provocó reacciones de descontento principalmente entre los profesores, que en un porcentaje significativo están sobre los 70 años de edad.

La puesta en vigencia de dicha norma legal, luego de la aprobación en cada institución universitaria de sus estatutos adaptados a la nueva Ley, va a generar algunas situaciones que es necesario proveer. Por un lado, un gran margen de docentes mayores de 70 años va a cesar en algún momento según lo aprobado en sus respectivas asambleas universitarias. Si ello es así, habrá muchas vacantes y ello determinará la convocatoria a concursos públicos para profesores reemplazantes. Otro problema en que los futuros bachilleres tendrán ahora que graduarse previa aprobación de una tesis y ello determinará que los propios profesores deben están no solamente en actitud de tutelar la confección de tesis sino tener la preparación suficiente para hacerlo y determinar cuestiones de importancia investigatoria, sobre todo que tengan relación con la realidad peruana.

Un problema que puede ser álgido en las universidades públicas, es la cuestión económica. Se exige que dichas instituciones sean eficientes y estén homologadas internacionalmente, pero el Estado no les ha incrementado sus presupuestos y por otro lado resulta virtualmente difícil y a veces imposible que el alumnado aporte alguna suma de dinero, aunque sea modestísima. Por ejemplo, cuando se les pide aportes para la compra de materiales para el uso en los laboratorios donde ellos aprenderán, habrá resistencias y protestas. Es decir, dichas universidades podrían estar en un callejón sin salida pues se les exige solvencia, pero el Estado no aporta los medios para lograrlo. Se estima que habrá muchas protestas estudiantiles.

 

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