Punto de Encuentro

Amémonos todos por igual

 

Hoy, 14 de febrero, como todos los años, se celebra el amor, la amistad y demás. Vivimos en un mundo que necesita más amor y menos rencor, para así no discriminar a las personas, mucho menos restringir libertades.

El amor tiene una intrínseca relación con la libertad, pues, sin libertad no existiría el amor, ya que este lo dota de la capacidad más esencial: libertad para amar y ser amado. En esta sociedad tan egoísta se han ido perdiendo las libertades, o lo que es peor, nunca se reconocieron como tales, por lo que es nuestro deber reivindicar a estas minorías excluidas.

El día de hoy se presenta el proyecto de ley de matrimonio igualitario en el Congreso de la República, en el día de San Valentín, en el día del amor, porque este debe ser el inicio de una ardua lucha contra aquellos sectores que rechazan y desconocen algo que es real: la existencia de parejas homosexuales.

Hay quienes tienen la “suerte” de poder contraer matrimonio, tener hijos, y ser bien vistos por la sociedad; sin embargo, hay una minoría que lucha día a día por tratar de ser reconocidos, y -en particular- de gozar de los derechos civiles que deberían ser asignados por su calidad de ciudadanos, y no ser discriminador en razón de su orientación sexual.

La importancia del proyecto de ley de matrimonio igualitario está en que se pretende el reconocimiento legal de los derechos civiles de los homosexuales, el cual no genera un impacto social, económico o legal para aquellas “mayorías” que se oponen, por el contrario, con ello estaríamos cerrando brechas sociales que nos perjudican como sociedad.

El amor despierta muchos sentimientos, para los protagonistas y espectadores, entre ellos el rencor, rechazo, envidia y hasta encono, y -más aun- cuando se trata de parejas que no están dentro de los parámetros normales de la sociedad: parejas homosexuales, entonces ahí surge el rechazo y repudio por ellos.

Lo que nos corresponde como sociedad es no desconocer algo que es real, y tratar de hacer entender al resto que estas minorías no tienen motivos para autoexcluirse, esconderse o limitarse, sino, deben luchar para que sus derechos sean reconocidos y que ninguna persona pueda mancillar honras ni libertades.

Estoy convencido de que el matrimonio igualitario entre parejas de mismo sexo tendrá lugar en nuestra sociedad, tarde o temprano, y que ese día será trascendental para nosotros, porque será un hito en la historia de los derechos y libertades, será un día histórico para quienes creemos en el amor.

“Su amor no daña, tu odio sí” 

 

NOTICIAS MAS LEIDAS