Julio César Álvarez
El título de este artículo es motivado por un colectivo que ha salido hace algunas semanas en las redes sociales para hacerle frente al movimiento #ConMisHijosNoTeMetas.
Ahora, vamos a reseñar un poco este “enfrentamiento”, el cual surge a raíz de la aprobación del Currículo Nacional de Educación Básica. Los detractores del texto aprobado por el ministerio de educación señalan que el objetivo principal es “anular diferencias entre niños y niñas e inducirlos a actuar como si fuesen lo mismo”[1], que no es otra cosa que la tan sonada “ideología de género”.
Existe un temor evidente por parte de estos colectivos en que se pueda inculcar a los niños conceptos “antinaturales”, es decir, pretender que existe un “caperucito rojo” o que una “Eliana esté enamorada de Paola”, resultan ser nocivos para el concepto tradicional de género, y que los roles de estos deben ser determinantes.
Sin embargo, ¿Esto es -necesariamente- cierto? Creemos que no, ya que -hoy en día- vivimos en un mundo donde la sociedad ha comenzado a reconocer a la minoría LGTBIQ, aunque esto no signifique aceptación. Entonces, consideramos que los jóvenes (niños y adolescentes) no pueden estar ajenos a esta realidad, y más aún no pueden desarrollar un criterio inclusivo si es que se les limita.
Por otro lado, estos colectivos afirman que el Currículo Nacional de Educación Básica promueve como principio educativo a la ideología de género, lo cual resulta ser falso, dado que -en realidad- dicho texto apoya a la igualdad de género y de oportunidades, esto es, un enfoque de igualdad de género en el marco de una sociedad intercultural -como la nuestra- donde se busca que todas las personas, independientemente de su identidad de género, tienen el mismo potencial para aprender y desarrollarse plenamente: que hombres y mujeres tengan los mismos derechos, deberes y oportunidades, sin que sean discriminados por su condición.
Para quienes critican la igualdad de género -mal llamada “ideología de género”- es importante señalar que nuestro país suscribió en el año 1995 los acuerdos de la plataforma de Beijing, mediante el cual se comprometen a la erradicación de las brechas de género y la incorporación del enfoque de género como política pública, posteriormente, el 12 de marzo de 2007 se promulgó la Ley N° 28983 “Ley de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”, que establece a la igualdad de género como política pública, donde el Estado promueve y garantiza la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y, luego, a fin de desarrollar dicha política pública se aprueba el Plan Nacional de Igualdad de Género 2012 – 2017.
Entonces, todo esto nos conduce a que el enfoque de género debe entenderse como una política pública, y -como tal- debe estar presente dentro de los lineamientos de gobierno, entre ellos el Currículo Nacional de Educación Básica, donde se le brinda a los jóvenes las herramientas necesarias para que puedan educarse en igualdad y no discriminación, con ello, puedan respetar a las personas que sean distintas a ellos, y que convivan en armonía.
Debemos dejar de lado los apasionamientos religiosos y propugnar una sociedad más inclusiva y con justicia social, dado que los jóvenes necesitan tener todas las herramientas necesarias para poder emitir juicios de valor, sin que estos se vean “contaminados” con falsas ideologías o discursos persuasivos.
“Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.”
Jonathan Swift
[1] http://www.parejasreales.net/2016/11/30/conmishijosnotemetas-ministerio-de-educacion-del-peru-pretende-redefinir-identidad-sexual-de-ninos-y-ninas/