Punto de Encuentro

Estar en la universidad es una cosas de locos... Estar en la universidad es una cosa de monos

(Parte 1)

Medios, redes sociales, discusiones familiares, propuestas políticas, planes de gobierno, et…No pasa un día en el Perú en el que no se hable de la Ley universitaria, de la SUNEDU, de las universidades chicha, de los candidatos dueños de universidades, etc.…Antes de lanzarme yo también a escribir sobre las universidades peruanas, quisiera hacer una confesión que seguramente me quita toda legitimidad para analizar el sistema educativo universitario peruano (ironía: compresión lectora): soy investigador en ciencias sociales con experiencia en gestión de proyectos internacionales en varios países, profesor universitario con doctorado y he trabajado en evaluación de sistemas universitarios, pero no he estudiado en el Perú y me encuentro sentado en la biblioteca llena de libros del John F. Kennedy de la Universidad Libre de Berlín. Sé muy bien que mucha gente en el Perú considera que mi opinión no vale nada porque no he estudiado en una universidad peruana. Sé que muchos creen que un politólogo no puede serenamente analizar varios temas de interés (a menos de ser una joven mujer bonita, ahí si te llaman como panelista en la televisión…) porque piensan que todos los politólogos son militantes políticos (eso me hace recordar que tengo amigos que trabajan sobre el nazismo…qué miedo). Sé también que mucha gente piensa que los jóvenes peruanos no sabemos nada de la vida porque éramos niños en los años 80, como si la única manera de comprender el pasado fuera haberlo vivido… (con perdón para mis colegas historiadores, pero su profesión no existe…).

Dicho eso, quisiera recordar que las universidades peruanas son “universidades”. Puede sonar tonto recordarlo, pero es un hecho que no deja de indignarme sabiendo que las universidades en el Perú no pagan impuestos pero generan millonarias ganancias para la fortuna de sus ilustres propietarios. Las universidades peruanas son instituciones que fueron importadas durante la época colonial según estándares que provenían del Medioevo. Esto hace que poseen rasgos universales, lo que implica que podamos hablar de la “universidad” de Harvard como de la “universidad” Alas Peruanas (muchos se escandalizarán por esta comparación y los comprendo). Por lo tanto, una universidad a diferencia de un instituto superior o de una Escuela de Comercio, se define como una institución que tiene como misión principal formar alumnos, otorgar diplomas a nombre de la Nación pero también HACER INVESTIGACIÓN. Esta doble función hizo que las universidades tengan desde sus inicios como obligación crear bibliotecas, publicar revistas, organizar seminarios de investigación, promover la cultura, etc.

El primer problema que afronta el sistema universitario peruano tiene que ver justamente con su incapacidad (salvo las universidades que todos conocemos) de llevar a cabo sus obligaciones institucionales. Esto hace que varias universidades hoy en día no sean universidades en la medida en que no cumplen con su función de producción de conocimiento. Me explico. Estos centros no cumplen con su obligación de invertir en investigación porque esta misión es contradictoria con sus objetivos y los intereses generados por la posibilidad de no pagar impuestos. Es así de simple. ¿Por qué van a invertir en conocimiento si esto supone perdidas o una inversión innecesaria? Lo mismo sucede con poner a los profesores en planilla, contratar a los profesores mas calificados que puedan hacer investigación, crear biblioteca, financiar proyectos, realizar investigación teórica, organizar coloquios, etc. Sería ilógico perder dinero cuando justamente uno trata de reducir sus gastos de funcionamiento como dueño de una empresa, porque eso son muchas universidades peruanas: empresas. Por otra parte, sería ilógico pretender producir conocimiento si el mercado no lo exige (¿ quién en el Perú escoge su universidad por su biblioteca, el prestigio de sus profesores o el brillo de sus laboratorios de investigación ?). ¿Para qué serviría comprar masivamente libros en inglés cuando los estudiantes buscan universidades con cafés donde puedan comer postrecitos con chía o alguna tortita con quínoa sentado en un cómodo sofá new age (o estar cerca de un centro comercial en algunos casos)...?

Muchos estamos de acuerdo con este diagnóstico. Fue esta situación la que provocó la Ley universitaria y la creación de la SUNEDU. Hoy en día varios candidatos a la presidencia hablan de evaluación universitaria y de inversión en la investigación. Ahora bien, para salir de las propuestas y pasar a la ejecución de las promesas, yo me pregunto: ¿Cómo la SUNEDU como entidad burocrática va a exigir y evaluar algo que no existe? ¿Quiénes van a intervenir en la evaluación de la producción de conocimiento, si los encargados de llevar a cabo esta misión no son docentes universitarios ni investigadores? O peor. ¿Cuantos investigadores hay en el país que puedan fiscalizar la investigación sabiendo que un profesor universitario peruano es una persona que cumula las horas en varias universidades para poder sobrevivir y por lo tanto no tiene el tiempo de investigar?

Sé que estas interrogantes pueden ser vistas como algo técnico…Al fin y al cabo, como muchos dicen: “ya se verá después el “cómo”, total, en el Perú lo que importa es proponer”. Al contrario, pienso que si este tema no es resuelto y ejecutado, la Ley Universitaria no tiene fondo ni utilidad alguna. Inclusive, puede transformarse en algo aun más contraproducente, ya que las evaluaciones burocráticas pueden terminar siendo un nuevo lecho para más y más corrupción. Por ejemplo, ¿qué va a impedir que surja un “mercado de evaluación del conocimiento” chicha, donde las evaluaciones van a ser negociadas y abiertas a cualquier tipo de interpretación subjetiva? ¿O acaso todos podemos opinar sobre la veracidad de un proyecto de investigación sin haber hecho un doctorado (desde mi punto de vista, un investigador es alguien con doctorado, tengo inclusive amigos físicos para los cuales un investigador es alguien con postdoctorado)? No creo en efecto que el Estado peruano tenga un ejercito físicos, biólogos o sociólogos calificados dispuestos a recorrer el país evaluando la calidad de la investigación y de la enseñanza. Aunque quién sabe, de repente están escondidos… Ya me imagino la escena de un burócrata opinando sobre sociología, biología o la veracidad de un proyecto de investigación en física aplicada…Ojo, en el Perú, han habido casos donde las regiones han distribuido miles de soles a “investigadores” (muchas veces familiares o cercanos a los presidentes regionales) según sabios procesos de evaluación de la calidad científica…

Hablando más seriamente, el problema no resuelto de lograr la creación de un sistema de evaluación del Estado muestra el problema de la ejecución de las políticas públicas. Y es, creo yo, el poco margen de maniobra que le queda al Estado para mejorar la calidad de las universidades peruanas. No creo en efecto que las universidades pierdan su derecho a no pagar impuestos. Viendo el perfil de los candidatos que postulan al congreso y a la presidencia, pienso que a nadie le favorecería que se le quitase a estas empresas sus privilegios tributarios. ¿Por qué lo harían? El Perú nunca ha sido realmente un país de ciencia y tecnología. No existen figuras científicas tutelares ni verdaderos investigadores en el país (salvo los sacrificados que todos conocemos). ¿Qué significa por ejemplo, la búsqueda de patentes en una sociedad cuyos habitantes consumen en su gran mayoría productos piratas?

No hay nada por el momento que impulse la producción de ciencia y tecnología en el Perú. Se han dado mejoras, es verdad, sobre todo gracias al rol abnegado de muchos investigadores que han hecho grandes cosas por su país. Es ahí donde la Ley universitaria y la SUNEDU tienen una responsabilidad histórica para romper el circulo vicioso educativo en el Perú. Estamos a tiempo sí y solamente si comprendemos que los progresos en un país dependen de la ejecución de las propuestas y de la organización de las políticas publicas. La educación superior puede guiar los otros procesos de reforma del Estado, pero depende de las medidas que se tomen para lograr los objetivos (objetivos que por supuesto nadie ha definido y no le pidan eso por favor a Humala…): plan de contratación de especialistas, visión a largo plazo, creación de organismos de control, elaboración de normas y sanciones, definición de objetivos, etc. No sé si se mejorará la educación superior en el Perú, solo sé que si entramos en crisis económica con miles de diplomados de universidades chicha con pocas posibilidades de conseguir trabajo, las consecuencias socio-políticas serían preocupantes. El Estado también tiene en ese sentido una responsabilidad social. Los próximos cinco años serán decisivos. Solo espero no ver en televisión el ampay de un funcionario durante una homologación de una carrera universitaria con fondo de debate científico donde se cite a “Esteben Ofking, si pe’ el de la silla de ruedas…”.

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