“Allí donde hay una Constitución en vigor hay siempre un mínimo de cultura constitucional”.
Pedro Cruz Villalón
El inmortal Pablo Neruda en el poema XV de sus “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, empezó escribiendo así: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. No cabe duda que dicho texto es una suerte de “melodía” para los oídos de las personas enamoradas, pero también es cierto que tal fragmento es disfrutado por algunas autoridades, porque para ellos no puede existir nada mejor que “un pueblo que calla y que se haga sentir como ausente”.
¿Por qué un pueblo calla, y se hace sentir como ausente ante los abusos que cometen las “autoridades” embriagadas de poder? La respuesta es simple, se debe a la ausencia de cultura constitucional[1]. Por ello, es importante contar con una sociedad con cultura constitucional, es decir, con una población que esté comprometida con la Constitución, la república, los valores libertarios, y los derechos fundamentales. ¿Y cómo lograremos tener un Perú con esas peculiaridades? Difundiendo y enseñando cultura constitucional.
Siguiendo al profesor español Pedro Cruz Villalón, el concepto de cultura constitucional parte de la idea de que se trata de la socialización de los paradigmas constitucionales, es decir, del conjunto de factores determinantes de la Constitución y del sistema constitucional en su apreciación social, en su interiorización en los ciudadanos[2]. En consecuencia, cultura constitucional es conocer el grado de intensidad con que la población ha hecho suyos los valores libertarios e ideológicos de la Constitución, y cómo ha vertido en su conducta social los referidos valores.
Al parecer la idea de “Constitución del Estado Constitucional” todavía no ha sido asimilada por nosotros, ya que existen algunas disposiciones de nuestra Constitución Política que sólo es tinta derramada en papel, sin ningún efecto vinculante. Por ejemplo, la Ley Fundamental en su artículo 38° señala: “Todos los peruanos tienen el deber de honrar al Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación”. ¿Podrá un pueblo con escasa cultura constitucional cumplir tal exigencia? La respuesta es no.
Para corroborar lo que estoy afirmando, –que en el Perú existe una generalizada crisis de cultura constitucional–, sólo basta realizar la siguiente pregunta a cualquier persona que se cruza en tu camino: ¿sabe que derechos tiene, dónde están reconocidos y cuáles son los mecanismos para tutelarlos ante una posible transgresión? Como es de esperarse, la mayoría de los encuestados no darán con la respuesta correcta.
Y producto de dicha crisis el pueblo silencia su voz de protesta ante los actos de corrupción de los altos funcionarios, violación de derechos humanos y malversación de fondos públicos. Por esa razón, es muy importante la difusión y enseñanza de cultura constitucional en la población, dado que es la mejor manera de combatir a las desviaciones y paradojas del sistema democrático-constitucional.
Finalmente señalar que si añoramos tener una república fuerte, –la que hoy tenemos todavía es endeble–, las universidades, institutos, colegios, y demás centros de formación deben de dar énfasis en lo expresado en el presente artículo, puesto que de nada sirve formar “grandes profesionales”, si éstos como ciudadanos van a ser un total desastre. Unamos esfuerzos para construir un Perú con cultura constitucional.
Hasta la próxima semana.
[1] Para profundizar sobre el tema de “la cultura constitucional”, invito a analizar lo expresado por el jurista mexicano Héctor Fix-Fierro en la siguiente entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=TxdUEkqGkXA
[2] CRUZ VILLALÓN, Pedro. Constitución y cultura constitucional, ROCC, N° 211, 1998, Ed. Fundación Ortega y Gasset, pp.7-22.