Punto de Encuentro

Obon: Una visita desde el más allá

Hace tiempo que no voy al cementerio, aun si es 1.º de noviembre. Mi abuela nunca nos obligó a ir, porque ella tampoco iba. Cada vez que era el día de los muertos, ella siempre decía: “En casa lo vamos a celebrar”. Y era cierto.

Mi abuela solía preparar todo un festín para celebrarlo. Pero todo eso no era para nosotros, sino para “ellos”, para nuestros parientes fallecidos que venían de visita a la casa.

El día de los muertos, para mi abuela, era el Obon. El Obon es una celebración japonesa que honra la memoria de los fallecidos. La celebración comienza el 13 de julio del calendario lunar (la fecha generalmente varía cada año) y dura 3 días. Se cree que en esos días, las almas de los parientes fallecidos regresan del más allá para visitar a sus seres queridos.

Todo comienza unos días antes, con el Hakamairi o visita al cementerio. Se limpia el nicho y se le pone flores, avisándoles que ya se acerca el Obon y pueden venir a la casa.

Ya en casa, los espera el Butsudan (altar japonés en donde se honra la memoria de los parientes fallecidos). Aquí es donde ellos pasaran el Obon. Les colocamos agua fresca y lo adornamos con flores. Si es posible, le colocamos también unas cañas de azúcar, para que ellos puedan apoyarse, a modo de bastón. Algunas familias colocan incluso un pepino y una berenjena con palitos incrustados a modo de patas, simulando a un caballo y una vaca.

Algunos dicen que los fallecidos llegan rápidamente con el caballo, para reunirse pronto con sus familiares; pero prefieren irse en la vaca, para alejarse lentamente. Otros dicen, más bien, que vienen y se van con el caballo y la vaca es la que lleva los regalos. [1]

Durante los 3 días que dura el Obon, nunca debe faltar comida deliciosa. Se les sirve comida japonesa o la que le gustaba al difunto. La familia, que generalmente anda dispersa durante el resto del año, aprovecha estos días para reunirse y compartir un tiempo juntos.

Pero todo tiene su final. Al tercer día, ya deben regresar al más allá. Se les despide quemando algunos dulces japoneses y papeles amarillos que representan dinero (uchikabi). Para ellos, así es más fácil llevarse todo estos regalos. Algo muy simbólico, ¿no? Pero en mi casa, así como la de otros nikkei, lo hacemos distinto. Metemos algunos de los dulces en una bolsa junto con una moneda de 1 sol, “para los gastos que tengan allá”, como decía mi mamá. Salimos a la calle y lo botamos en un lugar alejado de la casa.   

[1] Blog: Una japonesa en Japón

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