Gareca tiene una aprobación de 95%, y lo ha hecho sin sacrificar casi ninguna de sus convicciones o necesidades: ha evitado la exposición mediática excesiva, ha tomado decisiones polémicas y ha arriesgado en términos futbolísticos intentando buscar siempre el arco contrario. Pero como todo entrenador que gestiona expectativas y busca convencer, ha tenido que ofrecer algo: ha dicho que a las eliminatorias llegaremos muy bien y que siempre trataremos de ganar los partidos, nunca de empatarlos.
¿Qué es llegar muy bien?
Llegar muy bien es que no echen a Zambrano y que Vargas pueda encontrar un buen equipo en el que juegue de marcador de punta, así llega más sólido a la selección. También que Ascues se haga rápidamente titular en el Wolfsburgo, para que pronto aparezca el tremendo futbolista que es. Podríamos tener la mejor defensa central de la región.
También que Carrillo finalmente explote, manteniendo regularidad y protagonismo. La facilidad con la que Carrillo se saca defensores es asombrosa, podría llegar a ser uno de los mejores jugadores de la eliminatoria. Tiene momentos de futbolista fuera de serie, aunque éstos tendrían que ser algo más frecuentes.
Sería ideal que Farfán pudiera jugar de media-punta en su nuevo equipo (parece que no será así), para que llegue a la selección habituado a los movimientos, panorama de juego y velocidades que esta posición le demanda. Sería ideal también que Farfán deje Emiratos Árabes Unidos en un año, y fuera a un país con más tradición futbolística y por lo tanto mayor presión. Aunque Farfán es un jugador muy especial y talentoso, y da la sensación de que es capaz de seguir jugando con buen nivel en la selección.
Llegar muy bien es que Cueva sea titular en el Toluca para que siga elevando su rendimiento. Y hay que aguantarlo cuando “pericotea”, porque ridiculiza a los rivales. Es técnico y muy hábil, y sería muy bueno que lograra el nivel necesario para jugar de 10 en la selección, así se tienen más variantes de ataque.
Y Guerrero debería hacer dos cosas: que no se vuelva a pelear con los árbitros para no acumular tarjetas amarillas y que le vuelva a hacer goles a equipos importantes o en plazas difíciles. Está jugando de maravilla Guerrero en Flamengo, y por momentos se acerca mucho a un nivel de jugador internacional indiscutible. Pero otra cosa es jugar contra Brasil o Argentina en las eliminatorias. A su favor está el indiscutible hecho de que ahora lo marcan mucho y fuerte.
Y finalmente que se vayan sumando otros jugadores de buenos rendimientos para que haya reemplazos frente a eventuales ausencias de titulares en esos puestos. Como Renato Tapia, del Twente de la liga holandesa, que juega de defensa central y de volante de marca, pero tiene llegada al área contraria.
No sé si Gareca logre lo que ha prometido, porque depende sólo parcialmente de él, la otra parte de la responsabilidad la tienen los jugadores en sus clubes, donde deben mantener un buen nivel. Pero quién sabe si le alcanza, y Perú vuelve a ser un protagonista con posibilidades de éxito.
¿Debemos ir siempre a ganar los partidos y no a buscar empates?
No tanto. En algunos lugares hay que ir a esperar, y eso supone que aumente la posibilidad del empate. E incluso que en la parte final del partido se le busque, arriesgando menos en ataque para tener más jugadores en el área propia. Pienso sobre todo en Barranquilla y en Quito, donde las condiciones ambientales son muy complicadas y donde nos hemos comido goleadas en eliminatorias pasadas por no tomar precauciones.
Con el resto diría que debe depender del momento y de los jugadores con los que se cuente. Si están todos y bien, el equipo puede complicar a cualquiera y en cualquier cancha de la región, porque la habilidad del peruano para el juego de la pelota es muy especial, y sus particularidades (amagues, pausas y triangulaciones) son difíciles de controlar.
Y como dicen en el barrio: vamos con fe.