Quienes tenían dudas de que el gobierno del presidente Ollanta Humala era el peor, fue él mismo quien se encargó de confirmarlo con su último discurso del 28 de julio ante el Congreso de la República. Realmente, como lo han señalado, hablaba de otro país y citaba cifras irreales. Empezó su discurso señalando que “desde el inicio de nuestro mandato, nos propusimos con vocación integradora, la recuperación de un país fragmentado”. ¡Nada más falso!
Desde que inició su mandato empezó a perseguir solapadamente a los líderes y dirigentes de la oposición. ¿Acaso no están las denuncias de reglajes, seguimientos, chuponeos? Esta ilegal práctica llegó a varios de su partido, entre ellos a su segunda vicepresidenta, Marisol Espinoza, a quien también vetaron dos veces para candidatear a la presidencia del Congreso. Muy lejos de lo que se significa integración.
La inseguridad ciudadana, que tanto agobia a los peruanos, apenas fue tocada por el presidente Humala. Seguramente porque no ha hecho nada y vemos como la delincuencia no solo toma las calles, sino los negocios y hasta los circos.
Tampoco explicó que hará su gobierno para sacar al país del freno económico. Durante el gobierno del ex presidente Alan García el país creció en promedio 7,2 % al año, cifra reducida en estos últimos cuatro años apenas al 2,6 %. La reducción de la pobreza, en el gobierno nacionalista fue de 1 % por año. Durante el gobierno del presidente Alan García se redujo un promedio de 20 % (4 % por año), la diferencia es abismal.
¿Y el incremento al sueldo mínimo? ¡Nada!. Miles de peruanos, quienes perciben mensualmente S/. 750 estuvieron esperanzados en este anuncio. Sobre todo cuando el ministro de Trabajo había declarado que el incremento sería anunciado el 28 de julio. ¡Otro burla más a la clase trabajadora!
¿Es cierto que los médicos que ingresan a la administración pública ganan S/. 4 568 y las enfermeras y obstetras S/. 2 239? La respuesta la tienen los dirigentes gremiales.
La famosa fotografía, que muestra a los ministros del presidente Humala tomándose fotos, mientras él ensayaba una segunda parte de su discurso en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno, es una prueba contundente de la ausencia de liderazgo del jefe de Estado. Una falta de respeto nunca vista en anteriores gobiernos.
No cabe duda que el último discurso del presidente Ollanta Humala deberá ser analizado por sicólogos para saber por qué no es consciente de los problemas que vive el país.
Todo ello demuestra que el Perú no está para ensayos y que el próximo presidente no solamente deberá tener un buen equipo sino la experiencia necesaria para recuperar #ElQuinquenioPerdido.