Punto de Encuentro

La discriminación y nuestra amnesia colectiva

Indudablemente la medicina moderna nos ha ofrecido curas para varios males, y se espera que en un futuro, las vidas que salve sean aún más. Tristemente, parece aún lejana y huérfana, la panacea que nos haga recordar. No es sorpresa, pues parece acecharnos una amnesia colectiva, un Alzheimer selectivo que cuando quiere, nos hace partidarios ciegos de una discriminación bastante hipócrita. Resulta todo entonces una suerte de nadie sabe para quien trabaja, en donde Condori cita a Hitler cuando él hubiese sido el primero en visitar las cámaras de gas, o Martha Chavez declara que los miembros de la comunidad LGBTI desafían el orden natural de las cosas, cuando hace menos de cien años, se decía lo mismo de una mujer que no quería tener hijos. 

Sólo para dejar las cosas claras: si eres mujer, y eres homofóbica, te recuerdo que con los mismos argumentos usados para discriminar a la comunidad LGBTI- tú no podías votar, en el Perú hasta el código de 1984 debías pedirle permiso a un hombre para vender tu propiedad, tu vida pertenecía en la cocina. Porque es natural que la mujer cuide a los niños, y biológicamente los hombres son "más capaces". Porque así es en la naturaleza, y así lo dice la Biblia. Porque sólo hay dos sexos, el sexo débil y el sexo fuerte, porque todos somos iguales pero hay cosas que simplemente son así pues. 

Si eres chino, negro, cholo, te recuerdo que con los mismos argumentos que se usan para discriminar a la comunidad LGBTI se justificó la esclavitud, la inexistencia de derechos laborales para inmigrantes después de grandes guerras. Se excusó la existencia de una ciudadanía de segunda clase. Bajo esos argumentos se justificó la prohibición del matrimonio interracial, y el Apartheid en Sudáfrica, el Compromiso de los 3/5 de 1787. El holocausto, y las purgas raciales en Oriente. 

Si eres de cualquier grupo que no sea el del hombre blanco cisgénero heterosexual, y te opones a la unión civil, al matrimonio gay, a las leyes de igual de género, eres un hipócrita. Eres un hipócrita que desenvaina los mismos argumentos que han sido utilizados reiteradamente para oprimir a todos los sectores, etnias, e identidades a lo largo de la historia de la humanidad en diferentes puntos. Porque mi texto religioso lo dice, porque la naturaleza lo dice, porque la moralidad lo dice. Debería llenarlos de vergüenza. 

La homofobia no sólo es tenerle medio a cualquier persona LGBTI, de la misma forma que el racismo no es sólo despreciar a cualquier persona de otra raza. La homofobia institucionalizada existe de la misma forma en que existe el racismo implícito, como cuando se cholea de forma inocente. Es homofobia disfrazada de lógica cualquier opinión que se opone al matrimonio gay, por definición, de la misma manera en que sería racista decir que dos personas de diferentes razas no se pueden casar. Convicciones personales o no, creencias personales o no, objetivamente es homofobia. Es homofobia oponerse al matrimonio gay por temor de que termine en poligamia (http://puntodeencuentro.pe/columnistas/luis-enrique-zela-koort/matrimonio-gay-y-poligamia-dos-cosas-diferentes.html), tanto como es homofobia decir que los gays viven en pecado. El hecho de que sea una opinión que nace de la más inocente dogmática personal no la limpia de su contenido inherentemente discriminador. 

Hagamos un esfuerzo y recordemos. Recordemos que Cipriani llama el movimiento internacional LGBTI un acto de imperialismo, como si la colonización española y la inquisición hubiesen sido un té de tías. Recordemos cómo algunos pastores recitaban el éxodo frente al congreso de Estados Unidos el día que se legalizó el sufragio femenino, puesto que las mujeres eran, como resultado de su ejercicio hermenéutico, propiedad del hombre. Recordemos cuando se usaba descaradamente datos científicos falsos y fuera de contexto para justificar la superioridad de razas -y eso que hay gente que aún lo cree- como manera de excusar el racismo. Hagamos el esfuerzo por recordar. Hagamos el esfuerzo, o de lo contrario sigamos apuntándonos, trazando lineas sin razón, diferenciándonos los unos a los otro, como yo no os he diferenciado. 

Muchas Gracias.

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