La herida sigue abierta

Han pasado veinticinco años desde de la captura de Abimael Guzmán y la debacle de Senderismo, pero el trauma ha sido tan fuerte y profundo que todavía no terminamos por reponernos. La herida se vuelve abrir cada doce de setiembre y más en estos últimos años en que vemos liberados a los muchos de los terroristas más representativos.

Esta semana se ha escrito mucho sobre el terrorismo y la democracia. Al esperanzador rechazo del senderismo se ha unido todavía una confusión sobre cuál debe ser el actuar de la democracia para enfrentar los rebrotes, impedir que se rescriba una narrativa condescendiente con el terrorismo y cómo convivir con los terroristas que han cumplido sus penas.

¿Qué hacer? Es la pregunta que nos invade y que atiza la llama de la incertidumbre.

Sin duda, una respuesta política y legal es necesaria para combatir el terrorismo, pero igual de importante es generar las condiciones sociales necesarias y dignas para que esta historia no vuelva a repetirse. Ahora bien, es muy válido encontrar las razones objetivas del origen de la insania terrorista, también es importante saber que en la tradición comunista existe el mesianismo, la exaltación del mito revolucionario hasta el paroxismo. Sin duda la aparición de Sendero Luminoso es una prueba de que el mal existe, que anda agazapado esperando que las condiciones se presenten para desatar toda la furia contenida.




Martes 05 de Setiembre de 2017

En el Perú hace exactamente cien años en 1917 gobernaba el presidente José Pardo y Barreda, conspicuo representante de esa...