Contra el terror

Después de 25 años de la captura del líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, aún siguen abiertas las venas del dolor que dejó a su paso el desenfrenado proceso de lucha contra el terrorismo. El terrorismo actualmente no viene siendo considerado un peligro latente de alta trascendencia. Según GFK, para febrero de este año solo el 3% de personas en el país considera al terrorismo como un problema, siendo el último en la lista.

El posicionamiento público del tema entra a debate casi siempre por los delitos cometidos por el gobierno de Alberto Fujimori, la responsabilidad penal y política son parte del discurso que defienden y prolongan algunos grupos políticos y sociales. Los mismos que raras veces conmemoran los golpes letales contra Sendero Luminoso (SL). Convenientemente ahora mismo el ruido público pasa por agua tibia.

El primer paso debería ser el reconocimiento del esfuerzo que hicieron algunas personas frente a SL, muchas veces costándole la vida. La valentía de nuestros líderes vecinales, dirigentes sociales, autoridades, miembros policiales y de las fuerza armadas. Un paréntesis aparte al reconocimiento a la organización ciudadana, plasmada en las rondas campesinas y el complemento que fueron para nuestras fuerzas del orden.

En segundo lugar deberíamos dejar de lado nuestras opiniones en contra o a favor del régimen fujimorista y reconocer el esfuerzo del Estado en sí por contrarrestar la violencia de Abimael Guzmán y sus terroristas. Hubo excesos que se convirtieron en delitos, pero también trabajos bien hechos como el que hiciera el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) hace 25 años logrando la captura del “Cachetón”.

En tercer lugar reconozcamos la responsabilidad judicial y política del gobierno de Fujimori que al no tener políticas de Estado en la lucha contra el terrorismo, optaba por la lucha convertida en delitos. En esta parte están las deficiencias de nuestro aparato judicial para juzgar los delitos cometidos en este período sin distinción alguna de quién venga.

El respeto por el Estado de Derecho y la democracia nos invita a ser protagonistas del reto pendiente que nos dejó la época de la violencia terrorista en el país. El trabajo es de todos y de mayor responsabilidad para la Sociedad civil. Tenemos que repensar nuestro Estado en su lucha contra todo tipo de delitos de terrorismo, aún siendo un antecedente los cometidos por gobiernos anteriores. Luchamos con un arrepentimiento ilusorio de los condenados por terrorismo, el temor a la incertidumbre de ser cierto o no, no puede desalentarnos en la lucha frontal contra el terror. Queremos seguir construyendo un país tolerante, libre y en paz. Siempre honremos la memoria de las víctimas mortales y un reconocimiento a las víctimas en vida que dejó la lucha contra el terrorismo. 

 




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